top of page

Una esponja entre nosotros

Ayudo a Daisy a lavar los platos.

Observo una esponja en mi mano, está llena de agua enjabonada.

Cierro el puño, derramo su contenido invadiendo la palangana, mis dedos, y mi manga. Algo como ella nació en mí, y vivirá siempre entre nosotros.

Lucas no lo sabe, me aterroriza su posible rechazo, siempre ha sido mi mejor amigo.

Mi sentimiento es esta esponja.

Va absorbiéndome, y crece en secreto. Si suelta todo lo que me pasa, Lucas no querrá saber más de mí, o eso es lo que creo.

Nos conocimos estudiando, armamos un negocio juntos, y fui padrino en su boda, incluso llevé a Daisy del brazo hacia el altar.

Sus padres me quieren como si fuera de la familia.

No puedo evitar que la esponja se siga llenando, pero haré lo imposible para que nada la apriete.

Nunca voy a tener a Lucas, eso ya está asumido, ya está llorado, ya está.

Ella me miente, hace que imagine que Lucas va a aceptarme, y que él tiene una igual.

Mi esponja no se conforma, pero tiene un segundo de felicidad siempre que Lucas cuenta como nos conocimos, y lo escucha decir: “Hernán, es más que mi amigo, es un hermano, y lo amo”

bottom of page